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martes, 13 de enero de 2009

Historias que me cuenta Martín: La luna roja

Ayer la luna seguía muy grande y roja. A veces la luna se ve roja y un astrónomo nos explicaría este efecto por no sé qué de la refracción de la luz. Martín no es astrónomo, pero aún sabe algunas de las verdades más importantes de la vida.

Mientras yo preparaba la cena Martín salió a la galería y me llamó desde allí. "Mira la Luna, me dijo, está naranja porque está enfadada". Martín no sabe de astronomía, ni siquiera sabe qué es eso, pero entiende muy bien a la Luna.

- ¿Por qué está enfadada, Martín?

- Porque le he pegado a Diego esta tarde.

Yo aún no me entero muy bien de las cosas e insisto.

- Pero Martín, esta tarde la Luna no estaba.

- Papá, la Luna siempre está mirando.

Y se entró en casa porque hacía mucho frío.

lunes, 12 de enero de 2009

Historias que me cuenta Martín: La Luna

Martín siente atracción por la Luna. Siempre sabe dónde está, la mira y me la señala. Cuando el Sol y la Luna están visibles me cuenta que el Sol, envidioso de la belleza de la Luna, no quiere irse y se hace el remolón; pero es un error, me cuenta, porque al estar los dos todo el mundo se da cuenta de que la luna es más bonita.

La Luna tiene cuatro fases, pero Martín nunca acaba de aclararse con las fases de la Luna y me lo pregunta: "¿Está creciente?" o "¿Está menguante?".

Ayer la Luna estaba llena. Todo el día había estado saliendo el sol, nuboso, lloviendo... y vuelta a empezar.

Por la noche volvíamos a casa del centro comercial en el que nos refugiamos cuando llueve para que Martín y Pablo puedan estirar las piernas y, desde el coche, Martín me contó su historia:

-Mira papá, la Luna quiere salir y las nubes no le dejan. Pero yo he soplado enseguida saldrá muy blanca. Si la Luna quiere está tan bonita delante como detrás de las nubes, pero ya le he dicho que salga porque he soplado a las nubes.

Luego, antes de entrar a casa, se paró y me apretó fuerte la mano. Me agaché y me confesó al oído:

-Papá, algún día estiraré la mano y cogeré la Luna para traérmela a casa.