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viernes, 13 de noviembre de 2009

Cambios

Todo el mundo quiere cambiar al resto del mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo.


Leon Tolstoi

Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo.


Ghandi

Los hombres se enamoran de mí como soy. Luego, pretenden cambiarme.


Marilyn Monroe

Los italianos me quieren como soy. No voy a cambiar.


Silvio Berlusconi.

martes, 22 de septiembre de 2009

Líderes espirituales

Los dioses nacen de la ignorancia de aquellos que necesitan seres superiores a los que rogar cuando están en un apuro, seres cuya palabra justifique la suya y cuyas acciones, fuera de toda duda, hagan que las suyas sean perdonadas, desaparezcan.

La maldad y la malicia van en grupos, porque son cobardes. Y por eso necesitan líderes espirituales, para no asumir la responsabilidad de sus actos.


Lo malo de las religiones, como de los grupos que siguen a un líder es que acaban por perder la personalidad individual para convertirse en un rebaño que solo repite las consignas; las magnifica, claro, las agranda, las berrea por agradar, sabiendo que luego, recibiran la protección de su pastor. Lo malo es que los rebaños son ovejas y lobos contra los disidentes y los que pretenden no seguir a ningún rebaño.

lunes, 10 de agosto de 2009

Los grandes hombres y las mamadas

Conversación entre filósofos de bar:

Filósofo 1: De lo que no cabe duda es de que nos movemos por lo mismo desde que el hombre es hombre.
Filósofo 2: Y la mujer, mujer.
Filósofo 1: La sed de poder es el refuerzo más importante que existe.
Filósofo 2: Sin duda.
Filósofo 1: Y en ese sentido funciona como reforzador el sexo. El sexo es el reforzador más grande que existe porque es una forma de poder.
Filósofo 2: Sin duda, follamos para ser poderosos.
Filósofo 1: Hasta los poderosos en lo material necesitan sentirse poderosos en la cama.
Filósofo 2: Mira Clinton, mira Berlusconi...
Filósofo 3: ¡Cuántos grandes hombres se han perdido por una mamadita!

Silencio reflexivo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Vae victis!

¡Ay de los vencidos! Al fin y al cabo la historia la escriben los que ganan.

Cierto artífice pintó
Una lucha, en que valiente
Un Hombre tan solamente
A un horrible León venció.
Otro león, que el cuadro vio,
Sin preguntar por su autor,
En tono despreciador
Dijo: «Bien se deja ver
Que es pintar como querer,
Y no fue león el pintor.»
Feliz María de Samaniego

martes, 9 de septiembre de 2008

No siempre lo urgente es lo importante

Lo dice Fito y es verdad: cada vez más, se confunde lo urgente y lo importante. Hoy los telediarios se llenan de sucesos urgentes, pero intrascendentes, asesinatos, accidentes, sucesos al fin copan la mayoría de los minutos supuestamente dedicados a la información general, separados de los dedicados al deporte. Eso, siempre y cuando los profesionales de prestigio no se empeñen en sacar desfiles de lencería entre las noticias con el noble propósito de ganar audiencia, que digo yo que hay que ser verde y desesperado para ponerse burrete a mitad del telediario.

Hoy en cuatro (me gusta porque no sacan tantos sucesos y sucedidos) han hecho referencia a Fito, tras las noticias urgentes (vertido tóxico), han pasado a la importante: la OCDE se lamenta del estado de la educación en España.

Estamos muy mal dentro de la OCDE, que algún pardillo dirá que peor están los que no están, pero claro, consolarse así es patético, perdonen que se lo diga.

Lo peor de todo es la conclusión de la OCDE, que viene a ser: el estado español cada vez invierte menos, dejen paso a la inversión privada. Que apañados estamos, porque si alguno piensa que los bolsillos privados se van a ocupar de la educación de sus hijos es tonto y en su casa lo saben.

Se me quitan hasta las ganas de sacar conclusiones y exportarlas a la wikipedia, voy a deprimirme mientras mis lectores se fugan porque hoy no le he dado caña a nadie (aunque me queda la tarde).

jueves, 4 de septiembre de 2008

Yo solo sé que no sé nada

Hace algunos años, muchos, me contaron esta historia. Tal vez no sean las mismas palabras, pero, como me la contaron, yo la cuento:

Cuentan que unos ciudadanos de la polis de Atenas acudieron al oráculo de Delfos y formularon la pregunta:
-¿Quién es el hombre más sabio de Grecia?
-Sócrates.

Como quiera que estos hombres eran amigos de Sócrates, se pusieron muy contentos y fueron a verlo para participarle de la noticia.
-Maestro, el oráculo te reconoce como el hombre más sabio de Grecia.
-Yo... no es posible -respondió Sócrates- yo soy un hombre sencillo, que estudia, pero no sé nada de esto ni de aquello, muy poquito de acá, casi nada de allá. Me gustaría saber mucho de eso y algo de esotro.

Y no es que Sócrates pecara de falsa modestia, realmente pensaba que había en Grecia, hombres más sabios que él.

Sócrates pasó las semanas siguientes hablando con los sabios de Atenas y les preguntaba:
-Tú eres un gran sabio, dime, ¿qué sabes tú?
-Yo sé esto y aquello -le decían-, acá soy un experto y allá me defiendo.

Pero no halló ninguno que supiera más que él de nada. Así que cogió una bolsa ligera, como le es propio a los hombres sabios de la antigüedad, y se puso a recorrer Grecia entera para buscar a los hombres más sabios. Tras tres años de viaje volvió a Atenas y sus amigos corrieron a su encuentro:
-¿Te has convencido, maestro, de que eres el hombre más sabio de toda Grecia?
-Sí -dijo Sócrates-. Pero no es por lo que sé, sino porque sé que no sé, mientras que todos los demás se precian de su ignorancia.


Sócrates era un hombre ignorante; tanto, que nunca hubiera editado en wikipedia. Su hallazgo fue descubrir al mundo que, si bien el saber de un hombre puede causar admiración por ser inmenso, su ignorancia siempre será infinita.

domingo, 17 de agosto de 2008

La envidia

Otra perla de Ruiz Zafón (página 22):

-La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá.
(Las negritas, ni que decir tiene, son mías.)

jueves, 14 de agosto de 2008

Todo el mundo tiene un precio

La película Una proposición indecente (1993) dio para hablar de acostarse con otras personas a cambio de cantidades importantes de dinero. Vender el cuerpo es, en la cultura occidental, una cosa muy mal vista (el alma, no tanto).


Un tipo se acerca en una discoteca a una joven.
- Perdone, una pregunta, se acostaría usted conmigo a cambio de un millón de euros.
La chica, sorprendida, sonríe, lo piensa apenas unos segundos y contesta.
- Sí, claro.
El hombre insiste:
- Y, ¿por 20 euros?
La muchacha borra la sonrisa de su cara y le espeta:
- Oiga, ¿usted qué cree que soy yo?
Y el tipo, con seguridad responde:
- Lo que usted es ya quedó claro, ahora estamos negociando el precio.


El chiste alude al añejo aforismo de que todo el mundo tiene un precio, la honra más exquisita puede comprarse. Sería más bonito citar versos de Quevedo, pero vienen a sugerir lo mismo.

Los más dignos lo negarán: "Yo no me vendo por dinero"; bien, por lo que usted se vende también se puede comprar. "Hay cosas que el dinero no puede comprar"; bien, eso será porque nadie quiere ofrecer dinero por ellas, no porque no estén en venta.

Yo sí me vendo, lo cual anuncio por si hubiera alguien interesado en comprar. Ahora, barato no, pero el precio es negociable.