domingo, 22 de febrero de 2009

Legislar en caliente

¿Deben marcar las leyes las víctimas? Supongo que habrá quien diga que sería un giro copernicano, en tanto en cuanto hasta ahora no han faltado verdugos que lo hicieran... pero más allá de esta filosofía de no decir nada, es una cuestión peliaguda.

Hay crímenes que trascienden en virtud de diferentes condicionantes, en el caso de Marta del Castillo se han dado varios: la juventud de la víctima, la tensión mantenida durante días frente a un desenlace incierto, el seguimiento mediático...

Ahora los padres de esta niña se han puesto en cabeza de una movilización a favor de la cadena perpetua para los asesinos, en lo que seguramente es pedir la cadena perpetua para los asesinos de su hija. No esta una forma de legislar.

Las leyes no deben elegirse por referéndum, ni los legisladores son elegidos para que cedan ante las presiones de la masa. Se supone que elegimos a personas preparadas para que hagan las leyes, no es la democracia un sistema por el que se decida entre todos.

Hay quien, según le conviene, pervierte la democracia para confundirla con un sistema asambleario, y va y resulta que no son estos personas cercanas al anarquismo, sino todo lo contrario. Esto es lo que se llama demagogia, cuando un extremo se acerca a lo que mas repugna con intenciones finalistas (el fin justifica los medios).

Esperemos que el legislador sepa recordar para qué se le eligió.


9 comentarios:

Gaeddal dijo...

Clap, clap, clap. Aplicable también al terrorismo y la AVT.

PD: Cuidado con el título, que ha aparecido un espontáneo.

Résped dijo...

Y tanto lo de aplicable: especialmente aplicable.

Solucionado lo del título.

locke dijo...

Muy bueno Resped. Podría llegar a entender que se legislara en caliente en casos de alarma social... pero ese no es el caso aquí.

Ídem con lo de la AVT y el terrorismo. Aunque ahora que ya no está Alcaraz parece que las cosas van por otros derroteros...

Un saludo

Hispa dijo...

Me has leído el pensamiento. Saludos.

snake dijo...

Desde luego que no se debe legislar en caliente.

Aunque, independientemente de ello, no se me ocurre una forma mejor para elegir leyes que vía referendum.

Un saludo

Tercera Opinión dijo...

Nuestra justicia necesita un cambio de aires, quizás una renovación total.

Te invito a ver una estatua que refleja la justicia que tenemos:

http://www.terceraopinion.net/2009/02/22/la-justicia-es-una-senorita-de-compania/

Un saludo.

Résped dijo...

Gaeddal e Hispa: gracias.

Locke, a esos casos me refiero.

Snake, no sé cómo los referéndums redactan las leyes, lo que se decidiría en referendum sería lo más escabrosos y triste, por no hablar de manipulado.

La justicia, tercera opinión, es reflejo de la sociedad.

Roberto dijo...

No a la legislación en caliente, podemos quemarnos.

¿Pero cuál es el problema con la cadena perpetua?

Hay criminales que se rehabilitan y hay otros que no, y parece justo intentarlo al menos; pero hay crímenes que ni con 500 años se pagan. Hoy ya no creemos en la pena de muerte (bueno, sí los estadounidenses) y eso me parece un gran paso adelante para nuestras sociedades, pero creo que no es ilícito que la ley contemple casos en que los culpables pasen encarcelados el resto de sus vidas.

Y aquí surge la duda de si el mundo será mejor si un tipo pasa el resto de sus días encerrado que si lo hace por 20 o 30 años. Pero esa pregunta al final es idéntica a la de si tiene algún sentido encerrar a alguien o siquiera castigarlo directamente a él por un daño que ya está hecho y que no se puede reparar más allá de ciertos [pobres] límites.

Saludos.

Résped dijo...

Roberto, yo no hablé de la cadena perpetua, sino de la manipulación que supone olvidarse de los propios ideales cuando la opinión de la mayoría nos conviene, a sabiendas de lo manipulables que somos las personas como masa.

En cuanto al debate sobre la cadena perpetua, yo creo precisamente que me das la razón. Lo planteas en términos superficiales, mientras que los legisladores y juristas deberían ir más allá y plantearse si queremos un sistema que reeduque y reintegre en la sociedad o un sistema punitivo que castigue y aparte de la sociedad.